martes 13 de septiembre de 2011

Sobre John Cusack,las cosas prestadas, los Redondos, la limpieza y algunas otras cosas

Volví a ver High Fidelity, una de las pocas películas mirables que tiene en su haber John Cusack, a mi humilde entender. Y eso que en ésta está Jack Black, a quien no me banco para nada, pero sin embargo, zafa por su poca (y acertada) participación. Sin largarme a hablar de cine porque no paro más, esto me llevó a una reflexión.

Si hay algo con lo que soy re hinchahuevos (declarado, en otras cosas también debo serlo pero no lo acepto) es con prestar cosas que me son preciadas y propensas a pedirse prestadas, como ser los libros y los discos. Si te presto un libro o un disco, tenés que tomarlo como un signo de que te aprecio mucho y de que te tengo una confianza inquebrantable, porque de otra manera no lo haría. Soy de esos freaks que de tanto en tanto acomodan la biblioteca y la discoteca por orden alfabético, u algún otro orden, tal como se lo viera a John Cusack hacerlo en High Fidelity.

La cuestión es que ese resquemor está lejos de ser infundado. Tengo ejemplares que se han perdido en el limbo de la no-devolución, lo cual es una cosa que realmente no entiendo; como dijo en Oktubre el indio: “Lo que debes ¿cómo puedes quedártelo?”

Me acuerdo de pocos casos, seguramente algunos se me han olvidado con el tiempo. Recuerdo por ejemplo un ejemplar de “La Novena Revelación” que todavía lo tiene una ex suegra (ya sé, es malísimo el libro, pero le tengo un cariño especial porque durante una etapa adolescente metafísica con un grupo de amigos tanto o más trastornados que yo nos juntábamos a leerlo y hacer las guías que traía el libro). Recuerdo también “El Club Dante” que lo tiene en su poder una ex jefa, que tampoco es una gran novela, más bien una novelita de gran extensión, pero igual.

Recuerdo, sí con fervor, un disco de P J Harvey que aún tiene un ex compañero de trabajo al que no volví a ver. Ese sí con cierta añoranza. También otro de Fear Factory que tiene un ex compañero de banda, y así seguimos. Por eso, ahora, no presto nada a menos que me asegure su pronta devolución y en condiciones equivalente a las de su entrega.

Pensaba en esto el otro día, porque claro, ordenando los cds me di cuenta de que la mayoría de mis cds originales son bastante viejos, y no es porque me haya quedado en el tiempo, sino porque por supuesto, hace un tiempo que de la música que escucho, me compro un 10% y el otro 90% restante lo bajo o lo escucho por GrooveShark, YouTube, SadSteve y sus tantos etcéteras.

Entonces me encontré con una pila increíble de cds llenos de mp3, de los cuales por supuesto desconocía el contenido, por esa cuestión que uno tiene de no catalogar lo que graba, y no daba para ponerse a escuchar cien cds con miles y miles de canciones adentro para ver que tenía cada uno.

¿Entonces qué hice?

Los tiré a todos a la mierda.

Y sí. Porque si no sabés que pasa, las cosas que guardás sin sentido un día van a juntar tanto polvo que se van a convertir en humanoides mutantes y te van a comer vivo y a apoderarse de tu barrio y por qué no, del mundo.

Eso de guardar cosas al pedo jamás lo entendí. Lavar el jarro de mermelada y guardarlo. ¡Oh por dios! ¿Para qué? “Por si algún día lo necesito.” Por favor, si algún día necesitas dónde guardar algo que quepa en un pote de mermelada, seguramente tendrás algo a mano, y si no, si realmente tenés muchas ganas de guardarlo en un frasco de mermelada, vas y te comprás uno y sanseacabó, que seguramente será de acá a veinticinco años y creéme, cuando dentro de veinticinco años tengas que guardar algo, te vas a olvidar que tenés ese frasco (que a esta altura está detrás de caños, maderas, mosaicos que guardaste de cuanto arreglaste el baño, menúes de delivery y bolsas de cotillón del cumpleaños de quince de tu prima) y vas a comprar otro, y ahora vas a tener dos frascos para guardar algo que seguramente tampoco tiene sentido que lo guardes.

¿De qué estaba hablando?

Ah sí, High Fidelity, ¿no?

6 comentarios:

Ronix dijo...

"...con un grupo de amigos tanto o más trastornados que yo nos juntábamos a leerlo y hacer las guías que traía el libro...".
Ésta sí que es una revelación.


Celebro el regreso del blog. Ya casi estaba por sacarlo de los marcadores (terrible destino de tantos blogs, jaj.).
Un abrazo, pibe!

Sebastián Leonangeli dijo...

Jojojo, no me mates al blog antes de tiempo Ronix! The Empire strikes back cuando menos te lo esperás.
Más revelaciones próximamente.
Abrazo!

Anónimo dijo...

somos hermanos indiscutiblemente...
* los cd van ordenados x artista y genero
* lo q se presta se devuelve
* lo q no se usa se pasa a mejor vida, alguien lo necesitara mas q un cajon olvidado de nuestro hogar

premisas basicas de la vida....
obsesiva??? noooooo!!! jajajaja

nati

Sebastián Leonangeli dijo...

Lo que tenemos que hacer es juntarnos a escribir las premisas básicas de la vida y se las dejamos al Nico y a Olivia, una onda como las máximas de San Garquín a su hija.

Daniel Os dijo...

Odié un libro que extraño como si hubiera amado: "Diario de un Genio" de mi detestado Dalí. Todo un compendio de sensaciones negativas pequeñamente encuadernado. Pero fue a dar a las manos de una dama, que sí debe haber disfrutado del libro porque jamás ví de regreso a ninguno de los dos. Así que aprovecho tu espacio para pasarle el mensaje de que si me recuerda no regrese y si regresa que sea sin el libro… ambos sientan mejor en mi memoria que en mi vida.

Un abrazo,
D.

Sebastián Leonangeli dijo...

Casualmente fui este fin de semana a ver una muestra de Dalí que pasó por Rosari. Si veo a alguien con tu libro abajo del brazo le digo que te lo devuelva, le escribiste atrás de la tapa "Propiedad de Daniel Os"?
Abrazo!

 
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