miércoles 25 de enero de 2012

Manifiesto


Gritar a toda voz: ¡Basta!

Renegar de todo, absoluta e indefectiblemente.

No aceptar nada, cuestionar hasta la más mínima aseveración por más aceptada que sea por nadie.

No perder el tiempo. Gastarlo, sí. Venderlo, sólo lo necesario. Guardarlo, jamás.

Volar más de lo que se camina. Correr, poco. Y sólo para levantar vuelo.

Nacer mucho, muchas veces. Volver a nacer todo el tiempo.

Correr las agujas del reloj un poco para atrás todos los días.

Morir, también. Cuando sea necesario. Morir en uno y morir en otros.

Que el único resultado pretendido sea ganar lo aprendido.

Equivocarse seguido. Caerse, pelarse las rodillas, los codos y las muñecas.

Ser un arma. Disparar contra todo y contra todos, uno incluido.

Terminar.


Y volver a empezar. O tomar un trago antes.



sábado 21 de enero de 2012

Los dos tipos

Hoy se me dio por mirar el navegador de internet y me puse a pensar en varias cosas. Las páginas que tenía abiertas eran Facebook, Gmail, Google +, Twitter, Grooveshark, Youtube, Cuevana y Google Maps. Como la mayoría de los seres humanos hoy, o por lo menos los que ostentamos menos de 45, tengo usuario en todos ellos. Y de la nada me acordé de un poema que leí anoche de Gonzalez Tuñón que habla de un mensaje en una botella, donde se pregunta si fue lanzado a la mar por un capitán sin brújula, un pasajero extraviado, una mujer perdida, o un largo etcétera, y pensé que dentro de muy poco alguien va a nacer y en toda su vida no va a saber lo que es un mensaje en una botella, y toda la mística que eso representa. Porque es simple: hoy ya no es posible ser náufrago.

Con los GPS, las coberturas satelitales y otras chucherías modernas, no puede pasar más eso de ir en un barco, encallar contra un arrecife de corales y viajar agarrado de una tabla hacia la isla desierta más cercana donde anecdóticamente lo único que hay es papel, birome y una botella. Lo más probable es que en el extraño caso de que algún barco se hunda y CNN no esté allí para cubrirlo, si el náufrago llega a alguna isla paradisíaca, camina cien metros y se encuentra con un resort spa all inclusive, donde se va a quedar un par de días a reponerse de la trágica experiencia del hundimiento del barco, por supuesto pidiéndose licencia psiquiátrica en el trabajo mediante mail o blackberry.

Los tiempos, si es que existe más de uno, cambian, corren, mutan y otras cosas más que hacen que con cada año que se sucede, el pasado individual le pierda el ritmo al pasado colectivo.

Porque sí, hay dos tipos de pasado. Para mi pasado individual hay un edificio en Rondeau y Sorrento al cual iba a bailar cuando era adolescente. Hoy a ese edificio lo están derrumbando mientras escribo ésto, y el pasado colectivo lo borrará de su memoria, existiendo sólo en el lugar donde existirán los náufragos. Los de los barcos, y de los otros también. Porque como hay dos tipos de pasados, hay dos tipos de náufragos. Pero ésa es otra historia.

miércoles 28 de diciembre de 2011

Sobre el inexplicable poder que poseen sobre la humanidad los sándwiches de miga

Según he descubierto últimamente, un sándwich de miga tiene más poder que cualquier estado del mundo. Creo fervientemente que si en algún momento se alcanza la paz mundial, un sándwich de miga va a estar involucrado en alguna parte del proceso. No sé cómo, pero seguro va a estar.

Eso se nota sobre todo en esta época de fiestas (Sí lectores, terminado el Mes del Orto, se viene la época de fiestas, ya lo cubrimos el post pasado).

Por empezar, los sándwiches de miga, al parecer, no ocupan espacio. Esa es una propiedad física notable por cierto, y extremadamente comprobable. Las comidas de las fiestas no suelen ser, digamos, “light”. Generalmente arrancamos con el vitel toné de la tía, el arrollado de pollo de mamá, tal vez algún pedacito de carne a la parrilla, depende de la clase de abuela que tengas lleva ensalada o ravioles con tuco, y un largo etcétera que hace que al finalizar, tu estómago parezca un globo terráqueo cuyas placas tectónicas se mueven al ritmo de Los Palmeras. Y sin embargo, cuando media hora después, algún primo avivado saca de la heladera los sándwiches de miga (correctamente envueltos en un repasador mojado), podés comer cuántos sean, sin que tu barriga explote, porque como dijimos, un sándwich de miga no ocupa espacio y por lo tanto, dos sándwiches de miga pueden ocupar el mismo lugar al mismo tiempo. Para vos, Albert.

Otra cosa que me llamó la atención de los sándwiches de miga en este tiempo es el increíble poder que tienen sobre el arte.

Hace unos días mi hermana participó de una exposición de fotografía con cuatro de su autoría, así que fui a la inauguración. Era en un edificio muy coqueto donde siempre se hacen muestras de todo tipo. Sobre las paredes blancas estaban colgadas las fotografías, con las respectivas plaquitas con los nombres y medidas y el nombre del fotógrafo, y en una esquina alejada, como para pasar desapercibida, la mesa de los sandwichitos.

Luego de las palabras iniciales, el lugar de pronto parecía una muestra de sándwiches de miga acompañada por algunas fotografías colgadas por ahí. Por eso yo creo que si un niño tiene algunos de esos desórdenes del aprendizaje, o simplemente es un vago de mierda y no quiere estudiar, se puede hacer una cosa muy pavloviana y esconderle entre las hojas de los apuntes unos sandwichitos, y ya van a ver cómo se pone a estudiar esa sabandija.

No quiero cerrar esta serie de ideas brillantes sin hacer el correspondiente saludo de fin de año para todo el mundo, con augurios de que apenas termine este año comience el próximo, cosa de que no se queden atrapados en el espacio-tiempo.

Salut.

martes 13 de diciembre de 2011

Cambios en el calendario


Sigo inisistiendo en que hay que inventar un nuevo mes. Desde el 15 de Noviembre hasta el 15 de Diciembre, se tiene que declarar el mes del Orto.

Realmente, al que se le ocurrió poner las mesas de exámenes en diciembre era alguien que odiaba el verano o la navidad, y no quería que nadie disfrute de la playa.

No es solamente que por estudiar uno tiene que perderse de disfrutar lo que otra gente (que no estudia o ya terminó, lo cual es exactamente lo mismo a los fines prácticos), sino que los profesores tampoco están del mejor ánimo yendo a tomar exámenes a un edificio de paredes de setenta centímetros de cemento sin aire acondicionado con cuarenta grados de calor a la sombra. Y nadie quiere rendir con un docente molesto, es contraproducente.

Así y todo, vengo bien, hasta ahora, 100% de efectividad, todavía me quedan cuatro finales de la facu de música, una certificación y un final de ingeniería, y luego, a festejar.


Nótese que nunca hablé de resultados, si me va mal, también voy a festejar. ¿Qué voy a festejar? Justamente, que se terminó el mes del Orto.

Así que feliz mes del Orto para todos, y feliz Navidad y todas esas cosas. Yo me voy a seguir en mi vida que en estos días consiste en laburar, estudiar y darle besos a esta cosa preciosa de acá abajo.



Cuando termine este fatídico mes, te voy a comentar muchas cosas porque hay planes, muchos planes para este verano.

martes 22 de noviembre de 2011

Inmortales

No somos eternos, más bien etéreos.

Los juguetes sobreviven a sus niños muertos,

los vestidos desfilan en fantasmagóricas fiestas

y en un ataúd corroído

un by-pass aún suena.


Somos cadencias destinadas al silencio

y algún día el viento llevará nuestro polvo

para que lo pisen ajenos zapatos

o tal vez los de alguien que nos esté pensando.


Ya no importarán los mundiales de fútbol

y los edificios sudando cemento

llorarán la ausencia de nuestra presencia,

de nuestras corbatas, de nuestro dinero.


Tal vez recordando lo que nunca fuimos

el sol quemará sobre nuestro legado:

estériles cosas de aspecto cuidado,

inmortales cosas en desiertos caminos,

entrañables cosas

que nos han dejado.

lunes 14 de noviembre de 2011

En tu kiosko amigo!

Porque claro, si no es tu amigo no le vas a ir a comprar. Igual no está en todos lados, se consigue en librerías de Bs As indicadas en el post adjunto.


También invito a quien quiera pasarse a la presentación de este segundo número, donde voy a estar leyendo junto a los que han participado en esta edición y va a haber también exposiciones de pintura, fotografía y espectáculos musicales.
Sábado 26 de Noviembre 21:30 hs en Casa Frida: Olivera 1587, Esquina Agrelo, Ituzaingó.
 
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