jueves 19 de noviembre de 2009

De regreso, Mirta

“Come back, come back to me
I’ve been waiting here patiently”
(Depeche Mode)

He descubierto que mi edad y mis gustos musicales son incompatibles.
Lamentablemente, para cuando tuve la suficiente edad para empezar a ir a recitales, las bandas que me gustaban ya se habían separado, algunos de sus miembros se había matado de tal o cual manera, o se habían hecho evangelistas, y un largo etcétera.
Ahora, diez años más tarde, se está dando el fenómeno de las comebackeadas, que a algunos les parecerá bien, a otros les parecerá mal, que si se juntan por la plata, o porque les gusta tocar, o por las minitas, o lo que sea.
Los últimos recitales que vi son todos de bandas que se habían separado y volvieron a las andanzas: Depeche Mode, Faith no More, Los Fabulosos Cadillacs, Living Colour, etc.
Yo creo que más allá de cuál sea el motivo por el cual se juntan, no podrían hacerlo a menos que hubiera un pedazo de mercado que está dispuesto a recibirlos con los brazos abiertos. Y esto es, creo yo, porque nadie ha ocupado su lugar.
No digo que ahora no haya bandas buenas, ni mucho menos, ni que la música de antes era mejor que la de ahora, simplemente digo, con pesar en el corazón y con mucha lástima, que el rock está muriendo.
No es que vaya a desaparecer, pero sí creo que la música muta, en términos de popularidad por lo menos. Digo, ya no estamos en la época en que prendías MTv a cualquier hora del día y veías un video de Nirvana, o de Metallica (¡pensar que en esa época todavía no nos dábamos cuenta de que apestaban!), y tampoco prendés la radio y escuchas rock (sólo en contadas estaciones). Y no está mal, tampoco prendés la tele o la radio y escuchas jazz. Las cosas cambian. Cuando la evolución llega a cierto punto caen los meteoritos y hacen concha todo. Y los meteoritos están eliminando el rock de a poco de la cultura popular.
Creo que dentro de unos años (tal vez una década) el rock se parecerá al jazz en un sentido en que las masas se van a olvidar de él, no lo vas a conocer a menos que tu viejo o un amigo o un primo te digan, “escuchá este disco” y te pasen Wish you were here, o Nevermind y te vuele la cabeza.
Vamos a tener “peñas de rock” y los niños se van a burlar de nosotros mientras escuchan la música de moda. Y nosotros vamos a estar esperando que Radiohead (separados hace cinco años por diferencias en cuanto al tema de si mudarse a Marte o no) hagan su comebackeada para seguir ganando minitas y nos ofrezcan un show genial, porque estamos todos contentos de vernos las caras nuevamente después de tanto tiempo. Con algunas canas y arrugas de más.




Como decía Baglietto: "De regreso, Mirta..."

miércoles 11 de noviembre de 2009

Ciclotimia



Hay cosas que no se pueden explicar.
A veces la vida es, simplemente, genial. A veces, apesta. ¿Y por qué? Y que se yo, solamente es así. Cuando las palabras faltan las razones sobran.
Recién estaba hablando con una amiga y me dijo que le gustaron todas las “Scary Movie”, y me decía, “no sé que es, pero me causan gracia y me río, y mi mamá me pregunta por qué me río y le digo que no sé, simplemente me río”. Bueno, esto es así.
Últimamente tengo una ciclotimia del orto. Casi parezco bipolar, como nuestra señora presidente.
A veces me parece que la vida es fantástica, una cosa onda los ositos cariñosos, con arcoíris y pequeños ponis, y al rato (y cuando digo al rato capaz que son dos minutos), ya no.
Como dije antes, a veces las cosas son porque sí, no hacen falta razones, o a veces hay razones para ambas cosas.
Si a rasgos generales, estas pasando por un momento bárbaro, donde tenés buenas noticias por todos los frentes, pero tenés una espina clavada en toda esa felicidad, y esa espina es del tamaño de un rinoceronte, ¿cómo se miden esas cosas? ¿Cómo hay que estar? ¿Feliz o triste? ¿Importa?
Capaz que el tema está en no ser tan estricto o categórico. Pero nos lo enseñan así desde chicos, a ser bipolares, digo.
O estás feliz o estás triste. Cómo será que no existe una palabra que signifique que tenés los dos estados al mismo tiempo. Me parece que la voy a inventar y después veo si la RAE me da pelota.
Así que así estoy, con mi paleta y mi pincel, tratando de encontrar el matiz de gris que más se adapte a esta cosa media rara, de ser feliz pero tener algo que te da vueltas en la cabeza todo el tiempo, para no pasar del blanco al negro todo el tiempo.
Y también pienso que, si algún lugar está pintado de negro, me encamino para el otro y le pongo un poco más de blanco a la mezcla, y el que esté del lado del negro, se quedará ahí, sólo. Por más egoísta que parezca.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Leer a un negro (o sobre el monopolio ario de la literatura)

A veces hasta las cosas más simples parecen extrañas cuando uno las vive.
Todo empezó cuando un día volví al trabajo frustrado de una de mis cacerías de libros que nunca suelen terminar bien, porque en este país bananero para conseguir un libro importado lo tenés que ir a buscar afuera o viajar en el tiempo a cuando se publicó, y ahí capaz que una librería revolucionaria trajo tres copias, y si te apurás y tacleás a algunos clientes en el camino capaz que conseguís una.
Comentando esto en la mesa del almuerzo, Paula me dice que hay una librería que trabaja mucho con saldos, que capaz justo puedan llegar a tener aunque sea alguno de los libros que estoy buscando.
Listo, no se diga más, me llego a la librería, pregunto por los libros. No los tienen, pero muy extrañamente en esta librería de algún mundo paralelo los que atienden tienen buena onda y me dicen que me los van a tratar de conseguir, y lo anotan en una listita y todo, además de explicarme desde que año no lo tienen, por qué editorial los traen, etcétera, un chiche.
Bueno, no conseguí esos que quería, pero me quedé chusmeando, y como me dijo mi amiga, es cierto, tienen mesas de saldos con libros a dos pesos, diez pesos, una cosa increíble hoy cuando un librito minúsculo no te baja de los cuarenta.
Buscando y buscando, encontré un par de cosas interesantes, entre ellas un libro llamado “Los últimos días de Louisiana Red” de Ishmael Reed.
No lo conocía, pero más que nada me llamó la atención por dos cosas, una era la sinopsis escrita en la contratapa que me pareció interesante, y la otra fue la foto del escritor. Era negro.
Me hizo pensar un poco, y cuando llegué a casa esa tarde me puse a buscar en mi biblioteca.
Debo tener fácil doscientos libros, capaz que más, no los conté, y entre todos esos libros, ni uno es de un escritor negro.
Tenía blancos, americanos y europeos, mestizos, asiáticos, pero ni un negro. Hasta ahora.
Después me metí en Wikipedia a ver quién corcho era el tipo éste. Resulta que es una de los más respetados escritores afroamericanos que hay, pero jamás había oído hablar de él.
La verdad ni idea por qué pasa eso, es raro ¿no?
Hoy la conclusión te la dejo a vos porque me voy a leer el libro del grone éste.



Ishamel Reed

miércoles 28 de octubre de 2009

Insomnio

"Deep in the bosom of the gentle night
Is when I search for the light
Pick up my pen and start to write
I struggle, fight dark forces
In the clear moon light
Without fear... insomnia
I can't get no sleep
I need to sleep, although I get no sleep"
(Insomnia - Faithless)

Son las dos de la mañana y recién terminé el libro nuevo de Terranova que le voy a regalar a mi abuelo en su cumpleaños.
No es que le voy a regalar un libro usado, lo compré especialmente esta mañana, junto con otros dos, mi favorito “La insoportable levedad del ser” y uno de Sábato, “Antes del fin” y como el de Terranova es cortito y es el único de los tres que no había leído, lo leí en el transcurso del día. Además le escribí una carta que le voy a dar con el regalo.
Medio que dudé con ese libro, pero me parece de los autores argentinos que se publican actualmente es de lo mejorcito, y aunque sea muy moderno y esté lleno de citas pop y tecnológicas (uno no se imagina a un tipo de ochenta años comprándose un libro de Terranova) vamos a ver que resulta. Últimamente estoy tratando de empujar los límites de todo. Todavía estoy esperando que mi vieja lea el libro de Hunter Thompson que le presté a ver con qué me tira.
¿Te acordás de ese video de Madonna? No me acuerdo como se llamaba. Es el que decía “Oops, I didn’t know we were talking about sex”. Estaba vestida de cuero hecha una gata total y estaba adentro de una caja como empujándola. Así quiero hacer, que el mundo sea un cubo, meterme adentro y empujar bien fuerte a ver qué pasa.
Y
Que
Se
Rompa
Todo
Me voy a dormir porque son las tres de la noche y mañana tengo que estar militarmente a las 9AM en una call conference. Dios no quiera que falte, por favor.

miércoles 21 de octubre de 2009

Mi opinión sobre el tema de Maradona

Bueno, ya lo dije y sigue pasando. Evidentemente es algo de lo que nunca nos vamos a curar.
Los temas de este año fueron El Chacal, El Dengue, La Gripe A, La Ley de Medios y ahora, las declaraciones de Maradona.
Y durante el tiempo que ocupa cada noticia, nadie habla de otra cosa, y todos son expertos en el tema. De repente mi tía es experta en cómo se tiene que manejar la selección o elegir un entrenador.
Y todo porque el Diego dijo que los periodistas la tienen adentro. Entonces volvemos a la típica tarea de escoger bando: ruralistas vs kirchneristas, pro ley de medios vs contra ley de medios, y como no, Diego vs no Diego. Y la onda es, por supuesto, leer todos los titulares posibles y repetirlos hasta el hartazgo. El contenido de la nota no importa, como tampoco importan las otras notas publicadas, hay que leer titulares cosa de no aburrirse leyendo, y capaz que mirar algún programa por la tele para ver qué opina el gordo Bonadeo.
Entonces me encuentro en el ascensor de la facultad y entran dos personas:
- Pero no puede decir eso, el tipo nos representa ante el mundo.
(Porque de repente un tipo que juega al futbol te representa de alguna manera, ante alguna cosa llamada mundo, que está allá afuera)
- Bueno, pero los periodistas bajan y suben a quien quieren, está bien que alguien les frene el carro.
(Porque claro, no sepamos que los medios se manejan por guita entonces tiran para donde los sponsors dicen, entonces creamos que detrás de todo el periodismo se encuentra una persona llamada Juana Verdad y si alguien la ofende, está fantástico decir lo primero que se te cruza por la cabeza).
Y así es todo el día, opinión repetida va, opinión repetida viene.
Lo que me encanta, es que como somos tan monotemáticos, el mismo que hoy está indignado porque Diego dice tal o cual cosa, es el mismo que lo bancó a muerte cuando uno se preguntaba “Che, ¿estará bien que tengamos un técnico cuya única experiencia haya sido arruinar a Mandiyú y a Racing?”, y la respuesta era “¡Vos no entendés nada! ¡El Diego es lo más grande que hay!”
Y tal vez sea eso. Que el pedestal enorme en el que la argentina lo puso a este tipo se haya desbalanceado un poco y todos los que lo pusieron ahí se miran desconcertados porque no entienden nada, entonces rápidamente tienen que tomar una decisión, o corren a ayudarlo a ponerse de pie o corren a tumbarlo un poco más hasta que se caiga y festejar sobre su cadáver.
Yo, prefiero pasar de largo mientras todos corren alrededor de esto, porque sé que el mes que viene la noticia va a ser que un travesti dijo alguna cosa en un programa de tele o que los K quieren poner otra ley, buena o mala, ya no importa, lo importante es tomar uno de los bandos que te proponen los medios, otra cosa intermedia elegida a conciencia seguramente está mal.
Así que mi opinión sobre el tema Maradona es esta: no tengo.

jueves 15 de octubre de 2009

La ventana rota

Leí algo muy interesante el otro día, una suerte de teoría que lleva el nombre de “la ventana rota” y trata de lo siguiente.
Básicamente, si una casa tiene todos los vidrios bien colocados, la mayoría de la gente no va a ir a tirarle piedras, pero si un vidrio de una ventana se rompe y no se arregla en un corto plazo, es muy probable que en pocos días los demás vidrios aparezcan rotos, ya que según alguna clase de convención social a la que hace referencia esta teoría “algo que está roto evidentemente no es de nadie y nadie se va a preocupar, así que rompámoslo un poco más”.
Más allá de haberlo leído en Infobae, cuna de titulares del linaje de “Respetables ciudadanos se ven molestados por delincuentes piqueteros malvivientes” y similares cuestiones dignas del Octavo Reich, es algo muy interesante esta teoría, y aunque no lo queramos admitir, muy cierta.
Ese tema de que “algo no es de nadie”, no sé si está tan mal, la línea a veces se desdibuja casi por completo. Un ejemplo extremadamente válido son las mesas.
Pensá en la mesa de la facultad. Tirá la primera piedra si nunca escribiste nada en una mesa o banco de la facultad, porque total no es de nadie, o es de todos, como prefieras. Pero nunca se te ocurriría hacerlo en la mesa de tu casa por ejemplo.
Lo realmente interesante, me parece a mí, es que más allá de toda esta cuestión de pensar en ciertas cosas como “de uno” y en otras como “de nadie” cuando en realidad son “de otro” o “de todos”, lo verdaderamente preocupante es que cuando algo no es nuestro y ya está medio baqueteado nuestro primer instinto como sociedad sea el de destrozarlo completamente, con premura y sin reparos.
La noticia me gustó tanto que hice este dibujito en el paint de una ventana rota, díganme si no es genial:



Por lo demás, no le tiren piedras a las ventanas, quiéranse mucho (puede ser que esté pacifista porque estoy escribiendo esto el día del cumpleaños de Ghandi, tipo groso si los hubo), y les dejo el enlace a la nota original por si les interesa la teoría y los estudios que llevaron a la misma. Otro día hablaré de por qué leo Infobae. Ya sé. Te debo una explicación.
http://www.infobae.com/contenidos/475602-0-0-Qué-es-la-teoría-las-ventanas-rotas?PHPSESSID=439e3f4550edb1b1618f8ac3d5eec846

jueves 8 de octubre de 2009

La primavera me pone feliz y de eso se va a tratar este post

Sí, le voy a dedicar un post entero a que llegó el calorcito primaveral, ¿y qué?
Me encantan la primavera y el verano.
No es que el invierno me tire abajo ni que el frío me deprima, nada más que con calorcito es todo otra cosa.
Se puede salir de laburar y sentarse en una plaza a tomar algo o tirarte a que te de el sol nomás.
Se puede hacer un asadito al aire libre.
Se puede cruzar en kayak a la isla y también, por qué no, hacer un asadito en la isla.
Se puede ir a la playa y, por qué no, hacer un asadito en la playa.
Se puede dejar de usar tanto emponche para salir a la calle, con una malla y una remera estás listo.
Te podés levantar con el sol ya salido y no perderte el atardecer porque estás en la oficina.
Podés ir a la plaza a tomar mates sin cagarte de frío.
Si llueve te quedás adentro viendo películas pero como es algo excepcional tiene un gustito diferente.
Sacan la carpa de la pileta así que nadas al aire libre.
¡Y me gusta y punto che! Que tanto :P
Esto es como la última peli de Shyamalan, sin giros ni sorpresas. “En esta película voy a hablar de esto” y de eso se habla, lo mismo con este post. Los misterios y las intrigas volverán la próxima semana en la misma Sebahora y el mismo Sebacanal.
Te dejo, ya que estoy tan veraniego, un recuerdo marplatense que va a ser la tapa de mi autobiografía.



Salutes.