Hace un par de días escribí la entrada que titulé Arte y anoche las fuerzas cósmicas hicieron que me tenga que tragar una obra peor que la que te conté la otra vez. Y esta vez ni siquiera la fui a ver, sino que me la comí de rebote.
Te cuento, era un viernes a la noche, y estábamos con ganas de salir. La idea era hacer rotation, pasar por algunos bares, comer, tomar algo y volver a casa a ver una peli, no demasiado tarde. Pero el destino tenía otro plan para nosotros.
Fuimos primero a un bar a comer algo y tomar unas cervecitas, tranqui. Estuvimos ahí un rato y nos fuimos a otro lado en donde hacen unos tragos buenísimos y le echamos mano a unos cuantos. Y finalmente dijimos de ir a conocer un bar nuevo que pusieron a la vuelta de casa, que siempre están pasando reggae y tiene unos parlantitos afuera para que escuches la música cuando pasas por la vereda. La verdad el bar diez puntos, está muy lindo.
Cuando nos sentamos viene el mozo, pedimos una cerveza y un carlitos de pollo. Veníamos bien, noche divertida, ya estábamos algo tomados así que nos reíamos de cualquier boludez. De repente se nos acerca una mina y nos pregunta si veníamos a ver el espectáculo. Como no teníamos ni idea de qué se refería le preguntamos cuál era el espectáculo, y nos dijo que en unos minutos iba a comenzar en ese bar, de hecho en el medio del mismo ya que las mesas centrales habían sido desplazadas para tal fin, una obra de teatro titulada “La religión de las diosas”.
Listo, nos quedamos, a nosotros nos gustan esas cosas y encima si te llega así inesperadamente tiene un gustito diferente, así que pagamos el derecho de espectáculo y como ya iban menguando las luces del bar, nos dispusimos a tomar la cerveza y mirar la obra.
Salen dos chicas a escena con antifaces y unos vestidos medios raros, y empiezan a sostener algo parecido al a siguiente conversación:
Chica 1: …..(mira al público)….. VA….GI…NA!
Chica 2: ….(hace un bailecito medio estrambótico) Claro! Tú dices vagina porque eres la reina Isabel sexta de Suecia!
Chica1:….VA…GI…NA!
Y el resto la verdad no lo tengo muy presente porque me empecé a reír tanto que no pude parar.
Encima lo mejor era que el resto del público se hacía el entendedor y mantenía una postura seria, pero yo sabía que por dentro se estaban meando, porque vamos, nadie puede decir que no me gusta el arte, me ha gustado cada obra de teatro que realmente no sé por qué, pero una cosa es el buen arte y otra el arte por arte mismo, que es algo que me rompe las pelotas.
Igual tuve un cómplice (además de mi señora que tampoco podía parar de reírse). El mozo en un momento me dio una mirada de aprobación y me dedicó una sonrisa como diciéndome “flaco, yo todos los viernes me tengo que aguantar esto, por fin viene uno que se da cuenta que esto es cualquier cosa”.
Igual ahí no terminó todo, me venía riendo por lo bajo, cosa de que nadie se de cuenta, porque tampoco es cuestión de faltar el respeto, pero entre frase y frase, una de las chicas lanzó lo que para mí fue la frase de la noche:
Chica2: Yo estuve allí cuando mi vagina se abrió!
Y ya fue, no pude contenerme más.
Por lo menos nos divertimos y el carlitos de pollo estuvo alucinante.




